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Temes de Salut
Dolor crónico
22/01/2009
El dolor crónico puede influir negativamente en la vida de una persona, provocando trastornos tales como la dificultad para conciliar el sueño, falta de apetito y autonomía o alteración de la personalidad, los cuales pueden provocar aislamiento social y de la familia. Las consecuencias del dolor sobre el individuo dependen del tipo e intensidad del mismo y de la sensibilidad de cada persona.
Las causas de dolor crónico intenso son:
- Cefaleas y neuralgias faciales. Dolor localizado en la cabeza con diferentes manifestaciones.
- Dolor neuropático causado por lesiones nerviosas.
- Dolor lumbar, tipo de dolor muscular y óseo en la zona de la espalda al final de la columna vertebral.
- Dolor miofascial, dolor que aparece en los músculos y estructuras que los rodean, después de un traumatismo, sobrecarga o tensión psicológica.
- Dolor secundario a enfermedades importantes como es el dolor oncológico producido por un proceso cancerígeno, neuropatía diabética, artrosis o algún tipo de infecciones crónicas.
El paciente solicitará la consulta a la Clínica del dolor con una petición del médico de familia o del especialista correspondiente y acompañada de un informe.
Es importante que acuda a la primera visita con los informes y pruebas complementarias (radiografías, TAC, Resonancia Magnética) que tenga en relación con la enfermedad que causa su dolor.
También es importante que lleve la lista de toda la medicación que toma, tanto la que toma para el dolor como para el tratamiento de otras enfermedades (hipertensión arterial, enfermedades del corazón, diabetes, etc.) .
El tratamiento a seguir lo decidirá el equipo médico con la implicación y participación del paciente. Es importante que el entorno familiar de la persona con dolor crónico esté al corriente y colabore con su seguimiento.
Los tratamientos que se aplican son:
- Tratamiento farmacológico con fármacos analgésicos, tanto analgésicos no opioides como opioides. También se pueden utilizar otros medicamentos que de por sí no son analgésicos pero asociados mejoran el control del dolor y permiten reducir la dosis de los analgésicos. Ejemplos de estos medicamentos son los antidepresivos, antiepilépticos y neurolépticos, corticoides, bifosfonatos.
Los medicamentos pueden producir efectos secundarios que se previenen y se tratan. No siempre se presentan los efectos secundarios ni tampoco se manifiestan al mismo tiempo. Ejemplos de estos efectos son: boca seca, somnolencia, dificultad de concentración, náuseas, vómitos, estreñimiento.
En el tratamiento del dolor es importante resolver todas las dudas o conceptos a veces equivocados sobre los analgésicos. En el caso de los opioides hay muchos falsos tabúes. - Técnicas analgésicas como son los bloqueos nerviosos (infiltraciones), TENS (estimulación eléctrica transcutánea), administración de medicamentos mediante iontoforesis, y otras té cnicas anestésicas.
- Terapias complementarias que favorecen los efectos de los tratamientos: aplicaciones de frío o calor, técnicas de relajación, fisioterapia, acupuntura y terapia psicológica.
El apoyo emocional de los profesionales, de la familia y los amigos, junto con medidas que faciliten el descanso, la comodidad y un ambiente tranquilo, ayudan a convivir de manera más positiva con el dolor, facilitan la recuperación y la gradual incorporación a la vida activa. Es importante aprender a aceptar aquello que no se puede cambiar, lo que no significa que no se pueda actuar de manera favorable y positiva.
Los familiares y asistentes de los pacientes con dolor crónico, precisamente por el afecto que sienten por ellos, pueden reaccionar al principio de manera negativa. Esta reacción es normal pero no ayuda al enfermo. Para un eficaz apoyo al paciente es necesario mostrar que se es a su lado dándole ánimos a que manifieste sus problemas.
Es importante que el asistente o familiar aprenda a utilizar, junto con el paciente, los tratamientos indicados por los especialistas, crear ambientes tranquilos y relajados, y potenciando la distracción de la persona afectada. Cuidar el descanso y la actividad física personal, adaptando los horarios familiares a las necesidades de la persona afectada de dolor, es imprescindible.
- Tratamiento farmacológico con fármacos analgésicos, tanto analgésicos no opioides como opioides. También se pueden utilizar otros medicamentos que de por sí no son analgésicos pero asociados mejoran el control del dolor y permiten reducir la dosis de los analgésicos. Ejemplos de estos medicamentos son los antidepresivos, antiepilépticos y neurolépticos, corticoides, bifosfonatos.

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